Pie y Humanidades

Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo

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Vol. 3. Núm. 1. Febrero 2023

Simbolismo del pie en la pintura.
Sansón y Dalila. Antón van Dyck

Dr. Andrés Carranza Bencano

Catedrático de Traumatología y Cirugía Ortopédica

Figura 1. Sansón y Dalila. (hacia 1618-1620) Anton van Dyck. Óleo sobre lienzo, 152.3 x 232 cm. Dulwich Picture Gallery, Londres.

Figura 1. Sansón y Dalila. (hacia 1618-1620) Anton van Dyck. Óleo sobre lienzo, 152.3 x 232 cm. Dulwich Picture Gallery, Londres.

<strong>Figura 2.</strong> En la esquina inferior izquierda vemos los pies descalzos y sucios de Sansón. Los pies descalzos simbolizan el estatus divino, pues andar descalzos requería una resistencia sobrehumana al dolor.

Figura 2. En la esquina inferior izquierda vemos los pies descalzos y sucios de Sansón. Los pies descalzos simbolizan el estatus divino, pues andar descalzos requería una resistencia sobrehumana al dolor.

Sansón representa la lucha del pueblo judío contra los filisteos. Era hijo de Manoa y de una mujer estéril, pero un ángel se les apareció y predijo que tendrían un hijo que liberaría al pueblo de Israel de los Filisteos.

Sansón nace con una fuerza milagrosa que podía perder sólo si le cortaban el cabello. Tras el incendio de los campos filisteos, se establece una gran enemistad de Sansón con los filisteos. Para evitar la contienda, los filisteos pidieron que se les entregase a Sansón, para juzgarlo por sus delitos, prometiendo respetar su vida.

Los israelitas, para evitar la guerra, entregaron a Sansón, maniatado, a sus enemigos, pero su fuerza era tan descomunal que rompió fácilmente sus ligaduras y con una quijada de asno mató a mil filisteos.

Tras esta hazaña, Sansón fue proclamado juez de Israel, gobernando a su pueblo durante veinte años.

En Gaza, Sansón encontró a una bella prostituta y se quedó a dormir en su casa. Los filisteos le tendieron una emboscada para apresarlo cerrando las puertas de la ciudad para que no pudiera escapar, pero Sansón, con su fuerza descomunal, arrancó las enormes puertas de cuajo y se las llevó al monte.

Después de un matrimonio fracasado, Sansón se enamora de Dalila, una mujer Filistea y los Filisteos intentan sobornar a Dalila con monedas de plata a cambio de descubrir cómo quitarle la fuerza a Sansón.

Sansón, confiando en Dalila le confiesa su secreto y un sirviente termina por cortarle siete trenzas de su cabello.

Los filisteos terminan capturándolo, le sacaron los ojos y lo llevan a Gaza donde trabajó moliendo grano para sus enemigos.

Posteriormente, antes del intento de los Filisteos por sacrificarle a su Dios, Dagón, en su templo, Sansón invoca a Yahweh para recuperar su fuerza por última vez, y derrumbando las columnas, logra la muerte de más de tres mil filisteos, pero él muere también. Sansón aparece entre los escombros y es enterrado en la tumba familiar.

Anton Van Dyck representa justo el momento en el que Dalila levanta su dedo para advertir a los asistentes que deben permanecer en silencio y de que el barbero sea cauteloso ante la situación de amenaza mientras que un grupo de Filisteos se encuentra al fondo a la izquierda, detrás de una columna, esperando inquietantes el desenlace final.

Sansón se encuentra dormido en el regazo de Dalila y el barbero filisteo está por cortarle el pelo con unas tijeras, mientras Dalila aparta delicadamente el paño que tiene Sansón sobre sus cabellos. Detrás de Dalila, una mujer anciana y una criada joven observan la escena, curiosas y sorprendidas. La anciana se parece a la alcahueta representada en el cuadro de Juddit y Holofernes de Caravaggio. La composición está cargada de un fuerte erotismo que viene representado mediante el semi-desnudo de Dalila.

Créditos de las imágenes