Pie y Humanidades

Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo

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Vol. 5. Núm. 7. Agosto 2025

Simbolismo del pie en la pintura
Pie griego

San Juan Niño servido por dos ángeles. Juan del Castillo

Prof. Andrés Carranza Bencano

Catedrático de Traumatología y Cirugía Ortopédica

Figura 1. San Juanito servido por ángeles. Castillo, Juan del. Hacia 1640. Óleo sobre lienzo. 117 x 95 cm. Museo de Bellas Artes. Sala IV. Donación de D. José Moreno Larrazábal de 1932.

Figura 1. San Juanito servido por ángeles. Castillo, Juan del. Hacia 1640. Óleo sobre lienzo. 117 x 95 cm. Museo de Bellas Artes. Sala IV. Donación de D. José Moreno Larrazábal de 1932.

San Juanito aparece en la obra situado en un desierto que, por la mirada del pintor, se transforma en un paraje casi edénico, poblado de frondosos árboles (Figura 1). Allí, desde su infancia, recibe el consuelo de dos pequeños ángeles que le ofrecen, sobre una bandeja, panales de miel y frutas (Figura 2).

Figura 2. Detalle de los ángeles ofreciéndole una bandeja con panecillos de miel y frutas.
Figura 2. Detalle de los ángeles ofreciéndole una bandeja con panecillos de miel y frutas.
Figura 4. Detalle de San Juanito con la cruz de caña con la filacteria.

Figura 4. Detalle de San Juanito con la cruz de caña con la filacteria.

Castillo, quizá pensando en un refectorio conventual como destino de la pintura, alude así a la sobria dieta del Bautista que recogen los evangelios de Mateo (3, 4) y Marcos (1, 6): «se alimentaba de langostas, posiblemente un tipo de algarrobas, y miel silvestre». También se inspira en la biografía que Alonso Orozco dedicó al santo en 1580. Este tipo de composiciones de temática infantil, impregnadas de ternura y muy afines a la devoción popular sevillana, tendrían una profunda influencia en su discípulo Bartolomé Esteban Murillo.

Aunque poco habitual, esta iconografía amable de San Juan niño, inspirada en la imagen de Cristo servido por ángeles, tuvo cierta resonancia en Sevilla. El propio Castillo realizó otra pintura de idéntico tema, conservada hoy en colección particular. Preceden a ambas las esculturas en relieve de Juan Martínez Montañés que representan al Bautista acompañado de dos ángeles niños: una, de 1608, destinada al retablo mayor del convento de la Concepción de Lima; y otra, realizada entre 1610 y 1620 para el retablo de San Juan Bautista, actualmente en la iglesia de la Anunciación de Sevilla, procedente del convento de Santa María del Socorro y adquirida en 1974 para el Museo de Bellas Artes.

En esta obra, Castillo refleja las corrientes teóricas de su tiempo. Por un lado, sigue el canon infantil descrito por Juan de Arfe en su tratado “De varia commensuración para la escultura y la arquitectura” (Sevilla, 1595), donde propone representar a un niño de tres años con carnes “rollizas y tiernas” y ciertas “arrugas hondas” visibles, por ejemplo, en muñecas y pies, rasgos que pueden apreciarse claramente en este San Juanito (Figura 3). Por otro lado, acoge la indicación de Francisco Pacheco en su «Arte de la pintura» (Sevilla, 1649), donde, pese a reconocer que algunos pintores evitaban poner la cruz de caña al Bautista niño por no haberse producido aún la crucifixión, recomienda incluirla siempre como atributo propio de su misión. Siguiendo esta pauta, Castillo representa a San Juanito sosteniendo la cruz, acompañada de la filacteria con la inscripción «ECCE ANNUS,por agnus, DEI» («He aquí el Cordero de Dios»), condensando así su papel profético como anunciador de la llegada del Mesías (Figuras 4 y 5).

Figura 3. Detalle del rostro.

Figura 3. Detalle del rostro.

Figura 5. Detalle de la filacteria.

Figura 5. Detalle de la filacteria.

Finalmente destacamos la morfología de pie griego con que se representa a San Juanito (Figura 6). Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar (Figura 7). Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderes.

Figura 6. Detalle del pie griego de San Juanito.
Figura 6. Detalle del pie griego de San Juanito.
Figura 7. Esquema de la morfología del antepié.
Figura 7. Esquema de la morfología del antepié.

Créditos de las imágenes


Figura 1. San Juanito servido por ángeles. Castillo, Juan del. Hacia 1640. Óleo sobre lienzo. 117 x 95 cm. Museo de Bellas Artes. Sala IV. Donación de D. José Moreno Larrazábal de 1932.

Figura 1. San Juanito servido por ángeles. Castillo, Juan del. Hacia 1640. Óleo sobre lienzo. 117 x 95 cm. Museo de Bellas Artes. Sala IV. Donación de D. José Moreno Larrazábal de 1932.

San Juanito aparece en la obra situado en un desierto que, por la mirada del pintor, se transforma en un paraje casi edénico, poblado de frondosos árboles (Figura 1). Allí, desde su infancia, recibe el consuelo de dos pequeños ángeles que le ofrecen, sobre una bandeja, panales de miel y frutas (Figura 2).

Figura 2. Detalle de los ángeles ofreciéndole una bandeja con panecillos de miel y frutas.
Figura 2. Detalle de los ángeles ofreciéndole una bandeja con panecillos de miel y frutas.

Castillo, quizá pensando en un refectorio conventual como destino de la pintura, alude así a la sobria dieta del Bautista que recogen los evangelios de Mateo (3, 4) y Marcos (1, 6): «se alimentaba de langostas, posiblemente un tipo de algarrobas, y miel silvestre». También se inspira en la biografía que Alonso Orozco dedicó al santo en 1580. Este tipo de composiciones de temática infantil, impregnadas de ternura y muy afines a la devoción popular sevillana, tendrían una profunda influencia en su discípulo Bartolomé Esteban Murillo.

Aunque poco habitual, esta iconografía amable de San Juan niño, inspirada en la imagen de Cristo servido por ángeles, tuvo cierta resonancia en Sevilla. El propio Castillo realizó otra pintura de idéntico tema, conservada hoy en colección particular. Preceden a ambas las esculturas en relieve de Juan Martínez Montañés que representan al Bautista acompañado de dos ángeles niños: una, de 1608, destinada al retablo mayor del convento de la Concepción de Lima; y otra, realizada entre 1610 y 1620 para el retablo de San Juan Bautista, actualmente en la iglesia de la Anunciación de Sevilla, procedente del convento de Santa María del Socorro y adquirida en 1974 para el Museo de Bellas Artes.

En esta obra, Castillo refleja las corrientes teóricas de su tiempo. Por un lado, sigue el canon infantil descrito por Juan de Arfe en su tratado “De varia commensuración para la escultura y la arquitectura” (Sevilla, 1595), donde propone representar a un niño de tres años con carnes “rollizas y tiernas” y ciertas “arrugas hondas” visibles, por ejemplo, en muñecas y pies, rasgos que pueden apreciarse claramente en este San Juanito (Figura 3). Por otro lado, acoge la indicación de Francisco Pacheco en su «Arte de la pintura» (Sevilla, 1649), donde, pese a reconocer que algunos pintores evitaban poner la cruz de caña al Bautista niño por no haberse producido aún la crucifixión, recomienda incluirla siempre como atributo propio de su misión. Siguiendo esta pauta, Castillo representa a San Juanito sosteniendo la cruz, acompañada de la filacteria con la inscripción «ECCE ANNUS,por agnus, DEI» («He aquí el Cordero de Dios»), condensando así su papel profético como anunciador de la llegada del Mesías (Figuras 4 y 5).

Figura 3. Detalle del rostro.

Figura 3. Detalle del rostro.

Figura 4. Detalle de San Juanito con la cruz de caña con la filacteria.

Figura 4. Detalle de San Juanito con la cruz de caña con la filacteria.

Figura 5. Detalle de la filacteria.

Figura 5. Detalle de la filacteria.

Finalmente destacamos la morfología de pie griego con que se representa a San Juanito (Figura 6). Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar (Figura 7). Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderes.

Figura 6. Detalle del pie griego de San Juanito.
Figura 6. Detalle del pie griego de San Juanito.
Figura 7. Esquema de la morfología del antepié.
Figura 7. Esquema de la morfología del antepié.

Créditos de las imágenes