Pie y Humanidades
Sociedad Española de Medicina y Cirugía del Pie y Tobillo
Vol. 5. Núm. 9. Diciembre 2025
Medicina en la pintura. Calzado
Retablo del Nacimiento de Cristo. Luis de Vargas
Prof. Andrés Carranza Bencano
Catedrático de Traumatología y Cirugía Ortopédica
Además de la escena principal del Nacimiento de Cristo, el banco del retablo incorpora tres composiciones menores con la Anunciación, la Presentación y la Adoración de los Reyes, mientras que los laterales están ocupados por los cuatro evangelistas (Figura 1).
La composición, con el Niño desplazado hacia la izquierda, revela recursos propios del arte veneciano; y la joven con un niño que asoma a la derecha muestra una clara afinidad con el estilo de Tiziano (Figura 2). El grupo formado por la Virgen, el Niño y san José es más tradicional, pero resulta fundamental para comprender la evolución posterior de la pintura andaluza (Figura 3).
Destacan también los dos pastores situados en primer término (Figura 4). La cabeza del pastor que carga con el cabrito y sujeta a la cabra por los cuernos es, posiblemente, una de las representaciones más logradas y bellas del Renacimiento en Sevilla. Lleva una túnica roja como símbolo de la sangre derramada y representa al precursor de San Juan Bautista con el “cordero divino”. Si añadimos la vivacidad del conjunto —el juego entre la cabra y el niño.
Destaca la figura del pastor en primer plano (Figura 5), el perro jadeante a sus pies, la gavilla de paja y el cesto de pichones— nos situamos ante una escena que se aleja claramente de lo que cabría esperar de un pintor italiano, salvo quizá en el ámbito veneciano.
Destaca la humildad y pobreza de los pastores que se muestra en el calzado del situado en primer plano (Figura 6).
Figura 6. Detalle del calzado.
Créditos de las imágenes
Además de la escena principal del Nacimiento de Cristo, el banco del retablo incorpora tres composiciones menores con la Anunciación, la Presentación y la Adoración de los Reyes, mientras que los laterales están ocupados por los cuatro evangelistas (Figura 1).
La composición, con el Niño desplazado hacia la izquierda, revela recursos propios del arte veneciano; y la joven con un niño que asoma a la derecha muestra una clara afinidad con el estilo de Tiziano (Figura 2). El grupo formado por la Virgen, el Niño y san José es más tradicional, pero resulta fundamental para comprender la evolución posterior de la pintura andaluza (Figura 3).
Destacan también los dos pastores situados en primer término (Figura 4). La cabeza del pastor que carga con el cabrito y sujeta a la cabra por los cuernos es, posiblemente, una de las representaciones más logradas y bellas del Renacimiento en Sevilla. Lleva una túnica roja como símbolo de la sangre derramada y representa al precursor de San Juan Bautista con el “cordero divino”. Si añadimos la vivacidad del conjunto —el juego entre la cabra y el niño.
Destaca la figura del pastor en primer plano (Figura 5), el perro jadeante a sus pies, la gavilla de paja y el cesto de pichones— nos situamos ante una escena que se aleja claramente de lo que cabría esperar de un pintor italiano, salvo quizá en el ámbito veneciano.
Destaca la humildad y pobreza de los pastores que se muestra en el calzado del situado en primer plano (Figura 6).
Figura 6. Detalle del calzado.





